Fracturas de hueso

¿Qué son las fracturas de hueso?

Fractura es la rotura parcial o total de un hueso, la pérdida de continuidad normal de la sustancia ósea o cartilaginosa. La consecuencia de golpes, fuerzas o tracciones cuya intensidad supera la elasticidad del hueso. Se denomina así a todo tipo de roturas, tanto las microscópicas como aquellas en las que se destruye parte del hueso.

Las fracturas en los niños y los adolescentes no son iguales a las que se presentan en adultos. Los huesos aún están en crecimiento y el coeficiente de elasticidad es mayor. Gracias a la elasticidad no se suelen presentar roturas completas. Los síntomas que presentan los adultos son mucho más intensos y agudos.

fracturas hueso

Tipos de fracturas de hueso

La denominación de los tipos de rotura son consecuencia de la repetición. Hay roturas que se dan con más frecuencia que otras, por ello, se han diseñado unos patrones que, aunque varíen dependiendo de la zona corporal afectada, el hueso afectado y otros factores asociados, ayudan a acertar con su tratamiento.

A continuación, mostramos diferentes clasificaciones en base a distintos factores:

radiografía fractura brazo

Clasificación según su etología

Traumáticas

Aquellas que son el resultado de un traumatismo fuerte, es decir, una situación de daño físico al cuerpo.

Patológicas

Son fracturas que se producen por un traumatismo menor. Si se produce una rotura, suele responder al padecimiento de otra enfermedad, que es la que debilita al hueso. Algunas de las enfermedades más conocidas son:

Osteogénesis

Defecto hereditario que hace los huesos débiles.

Hiperparatiroidismo

Mayor actividad de la normal de las paratiroides.

Hipogonadismo

Disminución de la actividad de hormonas sexuales, como ocurre con la menopausia en las mujeres.

Síndrome de Cushing.

También conocido como hipercortisolismo, es una enfermedad provocada por el aumento de la hormona cortisol

Por fatiga de marcha o estrés

Cuando se produce en un hueso sano sin que exista un traumatismo previo que la provoque. Los atletas y personas que realizan grandes marchas de forma habitual, como los militares, son las más propensas a tenerlas. Las localizaciones más frecuentes son en los huesos metatarsianos del pie y en la tibia.

Clasificación según su exposición

Fractura abierta

fractura hueso abiertaPresenta ruptura de la piel sobre la localización de la fractura. La herida en la piel, la ha podido provocar un fragmento de hueso que se rompe desde dentro y atraviesa la piel, o, en los casos más graves, cuando una fuerza o cuerpo exterior penetra en la piel y los huesos. A menudo, existe un daño considerable en los tejidos blandos y corre riesgo de contaminación por el paso de microorganismos patógenos provenientes de la piel o el exterior. Las fracturas abiertas son una emergencia médica y requieren tratamiento quirúrgico en la mayoría de los casos.

Fractura cerrada

fractura hueso cerradaCuando la punta de la fractura no se asocia a la ruptura de la piel y hay herida, pero no comunica con el exterior.

Clasificación según su ubicación en el hueso

Fracturas pararticulares, en los extremos óseos. Se distinguen:

Fractura Epifisiaria

En la epífisis. El tejido óseo esponjoso del extremo articular de un hueso. Es la parte más externa de los huesos largos, el lugar de inserción de la cápsula articular y ligamentos estabilizadores de la articulación.

Fractura Diafisiaria

En la diáfisis ósea. Parte tubular de un hueso largo, comprendida entre los dos extremos o epífisis. Son lugares con poca irrigación sanguínea.

Fractura Metafisiaria

En la epífisis. En la metáfisis ósea. En la zona intermedia de los huesos largos.

Clasificación según la fractura

Fractura en pico de plancha

Si la oblicuidad tiene más de 45º. Puede generar desgarro en la piel.

Fractura conminuta

El hueso se fractura en dos o más trozos. Se observan distintos fragmentos de huesos. La subdividimos en fractura no desplazada, cuando los fragmentos de hueso mantienen la alineación natural del hueso; y, fractura desplazada, cuando los fragmentos se desplazan y no mantienen la posición estructural del hueso. En su mayoría, las sufren personas con debilidad en los huesos como ancianos, personas con osteoporosis o enfermos de cáncer. En otros casos, se deben a grandes traumatismos y muy violentos accidentes de tráfico.

Fractura lineal

La rotura es paralela al eje principal del hueso. Es frecuente en huesos largos como el húmero en el brazo, o el fémur en la pierna.

Fractura oblicua

La rotura se produce de manera oblicua al eje longitudinal del hueso.

Fractura transversal

La fractura es perpendicular al eje longitudinal del hueso. Es decir, a través del hueso, formando un ángulo recto respecto al eje largo del hueso. Excepcionalmente es lisa, pero suele ser dentada e irregular.

Fractura en espiral

La rotura se produce a lo largo del hueso en forma de espiral. Se confunde fácilmente con la rotura oblicua. Se producen por una torsión del hueso en un mal gesto.

Fractura segmentaria

Cuando el hueso se fractura dos veces y en dos niveles distintos. La recuperación es mucho más difícil.

Fractura de comprensión

Se produce en las vértebras. Cuando hay una carga axial excesiva y comprime el hueso más allá de sus límites.

Fractura impactada

Fractura ósea en las que las partes del hueso roto son comprimidas entre sí y a la fuerza. Es el resultado de una caída o impacto. Se producen cuando se aplica fuerza muy elevada en ambos extremos del hueso. Son más frecuentes en niños que en adultos.

Fractura deprimida

Es una fractura del hueso cortical. Es causada por una fuerza localizada que rompe y deprime un segmento por debajo del nivel del hueso circundante.
Varios tipos de patrones son característicos del hueso en crecimiento, solo afectan a niños y adolescentes. El tratamiento y la recuperación en los niños es muy positiva. Sus tejidos tienen alta capacidad de regeneración y remodelación del esqueleto.

Fractura en "tallo verde"

El hueso está curvado y en su posición convexa se observa una línea de fractura que no afecta a todo el espesor del hueso.

Fractura en "botón o torus"

La corteza del hueso se fractura en uno de sus lados y provoca que se deforme.

Deformación plástica

Son micro-roturas, solo se aprecian roturas de las trabéculas óseas observado con el microscopio. No hay una fractura lineal que pueda verse en radiografías.

Clasificación según la fractura

Fractura transversal

fractura hueso transversalLa fractura es perpendicular al eje longitudinal del hueso. Es decir, a través del hueso, formando un ángulo recto respecto al eje largo del hueso. Excepcionalmente es lisa, pero suele ser dentada e irregular.

Fractura en espiral

fractura hueso espiralLa rotura se produce a lo largo del hueso en forma de espiral. Se confunde fácilmente con la rotura oblicua. Se producen por una torsión del hueso en un mal gesto.

Fractura oblicua

fractura hueso oblicuaLa rotura se produce de manera oblicua al eje longitudinal del hueso.

Fractura en pico de plancha

Si la oblicuidad tiene más de 45º. Puede generar desgarro en la piel.

Fractura lineal

La rotura es paralela al eje principal del hueso. Es frecuente en huesos largos como el húmero en el brazo, o el fémur en la pierna.

Fractura segmentaria

Cuando el hueso se fractura dos veces y en dos niveles distintos. La recuperación es mucho más difícil.

Fractura de comprensión

Se produce en las vértebras. Cuando hay una carga axial excesiva y comprime el hueso más allá de sus límites.

Fractura impactada

fractura hueso impactadaFractura ósea en las que las partes del hueso roto son comprimidas entre sí y a la fuerza. Es el resultado de una caída o impacto. Se producen cuando se aplica fuerza muy elevada en ambos extremos del hueso. Son más frecuentes en niños que en adultos.

Fractura deprimida

Es una fractura del hueso cortical. Es causada por una fuerza localizada que rompe y deprime un segmento por debajo del nivel del hueso circundante.

Varios tipos de patrones son característicos del hueso en crecimiento, solo afectan a niños y adolescentes. El tratamiento y la recuperación en los niños es muy positiva. Sus tejidos tienen alta capacidad de regeneración y remodelación del esqueleto.

Fractura en "tallo verde"

fractura hueso tallo verdeEl hueso está curvado y en su posición convexa se observa una línea de fractura que no afecta a todo el espesor del hueso.

Fractura en "botón o torus"

La corteza del hueso se fractura en uno de sus lados y provoca que se deforme.

Deformación plástica

Son micro-roturas, solo se aprecian roturas de las trabéculas óseas observado con el microscopio. No hay una fractura lineal que pueda verse en radiografías.

Fractura conminuta

fractura hueso conminutaEl hueso se fractura en dos o más trozos. Se observan distintos fragmentos de huesos. La subdividimos en fractura no desplazada, cuando los fragmentos de hueso mantienen la alineación natural del hueso; y, fractura desplazada, cuando los fragmentos se desplazan y no mantienen la posición estructural del hueso. En su mayoría, las sufren personas con debilidad en los huesos como ancianos, personas con osteoporosis o enfermos de cáncer. En otros casos, se deben a grandes traumatismos y muy violentos accidentes de tráfico.

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Síntomas de las fracturas de hueso

Aparece dolor repentino, agudo e intenso. La particularidad es que solo se siente punzantemente en un punto muy concreto y localizado. Desde el momento que se produce, resulta muy doloroso e impide realizar cualquier movimiento con el músculo afectado. Es habitual también que se produzca una fuerte inflamación, derivada de la mayor afluencia del flujo sanguíneo a la zona.

Diagnóstico de una fractura de hueso

Debe ser explorada la zona de la lesión por un médico. Preguntar al paciente los síntomas que presenta y en algunos casos, el médico sabrá que es una fractura a simple vista. Aun así, es necesario recurrir a las radiografías, si no, es difícil de detectar el tipo de rotura que es. Si la fractura es abierta, es necesario completar la exploración con otros tipos de exámenes.

Tratamiento de las fracturas de hueso

Todas las roturas siguen los mismos pasos para la recuperación completa, que son los siguientes:

tratamiento fractura fase reducción

Reducción

tratamiento fractura fase estabilización

Estabilización

tratamiento fractura fase rehabilitación

Rehabilitación

Todas las roturas deben ser revisadas por un médico y diagnosticadas convenientemente. En caso de no tener acceso a un médico o no haber diagnosticado el problema, el miembro debe ser entablillado con algo moldeable como cartón o madera.

Hay diferencias a la hora de colocar o recolocar los huesos, dependiendo del daño sufrido, se usarán desde métodos ortopédicos a quirúrgicos. Los quirúrgicos son más eficaces, pero no siempre necesarios. Además, tienen mayor coste y requieren de material técnico-humano.

Con la inmovilización de la lesión ósea se pretende que, al estar la fractura fija, se regenere en su posición original. Una de las formas correctas de hacerlo, es cubriendo e inmovilizando de articulación a articulación. Asegurando así, que el hueso quede fijo y no se mueva. Evita causar daño a los vasos sanguíneos o músculos y reduce el dolor y la inflamación.

Tratamiento fisioterapéutico para las fracturas de hueso

En la consulta aplicamos diversas terapias para lograr que, después de que la fractura haya cerrado, se recupere lo antes posible tanto la movilidad de la articulación como el tono muscular perdido.

A nivel muscular

Tras un largo período de tiempo en el que hemos mantenido inmovilizada la zona en la que se produjo la fractura, la musculatura se habrá debilitado. En consulta, trabajaremos para recuperar su tonicidad y fuerza de forma progresiva mediante diversos ejercicios.

A nivel articular

Las articulaciones también sufren después de una fractura, ya que han pasado largo tiempo inmovilizadas y presentan rigidez y limitación en los movimientos. Para recuperar la amplitud y funcionalidad correcta de la articulación, programamos ejercicios que nos van a permitir aumentar la irrigación en los tejidos y lograr su oxigenación y desentumecimiento.

Cuando no se hayan empleado elementos de metal para el proceso de fijación del hueso, como son tornillos, placas, etc, podemos emplear la diatermia, que, mediante la aplicación del calor en las capas más profundas, logrará mejorar el movimiento de la propia articulación y relajar las estructuras colindantes a ella.

Dependiendo de la gravedad y de las necesidades de cada paciente, diseñamos una rutina para poder trabajar a todos los niveles y lograr que la recuperación sea lo más rápida y segura posible, buscando el bien del paciente y las mínimas molestias para él.

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