Contracturas musculares

¿Qué son las contracturas musculares?

contracturas musculares

La contractura muscular es una retracción continuada e involuntaria del músculo, o alguna de sus fibras que aparece al realizar un esfuerzo. El dolor y malestar que produce, se debe a la continuidad de la contracción de forma sostenida en el tiempo. El músculo se contrae y distiende, pero la zona del vasto muscular no se relaja y sigue contraída. Esta zona se mantiene dura e hinchada, aparece un abultamiento en la zona que ocasiona dolor y alteración del normal funcionamiento del músculo. Este abultamiento se identifica comúnmente por el paciente como «nudo«.

Normalmente aparecen cuando el músculo afectado realiza una actividad inapropiada en intensidad o en función. Por ejemplo, levantando o soportando más peso del que debemos, o realizando un esfuerzo constante en el tiempo. Puede estar ocasionado también por malas posturas adquiridas en el tiempo y repetición continuada.

Las contracturas no son lesiones graves, pero van acompañadas de fuertes molestias. En casos severos pueden impedirnos realizar determinados gestos o movimientos con normalidad, o sin dolor. Conviene saber identificarlas y diferenciarlas de otros problemas, para ponerse en manos de un especialista en fisioterapia y acortar los tiempos de recuperación.

Tipos de contracturas musculares

Podemos distinguir 3 tipos diferenciados de contracturas musculares según el momento en el que se produjeron. Las originadas durante el esfuerzo, las que aparecen después de éste, y las que surgen a partir de otra lesión. Diferenciamos pues, las siguientes:

Durante el esfuerzo

Se producen por una acumulación de los metabolitos. Son sustancias activas para producir movimiento convertidas en deshecho o inactivas. Cuando el esfuerzo es elevado, el organismo es incapaz de depurarlos y se acumulan. Ocasionan dolor e inflamación, al no haber suficiente irrigación sanguínea que depure la zona.

Posterior al esfuerzo

Son la consecuencia de una fatiga excesiva de las fibras. Al acabar un ejercicio intenso, el músculo muestra incapacidad para volver a su estado natural de relajación y reposo. No es recomendable llevar al límite el esfuerzo, ya que la musculatura que ha sido sometida a una carga excesiva quedará agotada y tardará más tiempo en recuperarse.

Residuales

Este tipo de contracturas aparecen tras una lesión grave. Desde una rotura de fibras, fracturas o esguinces, hasta un fuerte traumatismo. La musculatura adyacente a la zona lesionada, se contrae como mecanismo de defensa y hace que, una vez recuperada la lesión principal, la musculatura contigua quede contraída.

Síntomas de las contracturas musculares

El «nudo» o abultamiento en la zona afectada, el dolor y la limitación de movimientos, son los síntomas característicos de las contracciones musculares. No es un dolor que aparezca repentinamente o a causa de un traumatismo, pueden ser pequeñas molestias que se convierten en lesiones completamente invalidantes.

Son un tipo de afectaciones que no siempre duelen, y en algunos casos sólo se siente molestia cuando se presiona en la zona. Es por ello que diferenciamos las contracturas musculares en activas, cuando el paciente siente un dolor continuado, y latentes, cuando no siente dolor salvo que se ejerza presión sobre la zona.

En función de la zona afectada, pueden surgir diversas dolencias:

contracturas cervicales

En las regiones altas del cuerpo, como las cervicales, las contracturas pueden provocar cuadros muy agresivos como mareos, vértigos y migrañas.

contracturas cuello

En el cuello o en los músculos escalenos, puede dar lugar al «Síndrome de Escalenos», causa sensación de pesadez en el brazo, dolor profundo, parestesia y manos frías.

contracturas músculo piramidal

En el músculo piramidal, puede comprimir las estructuras adyacentes e inducir una falsa ciática.

Diagnóstico de las contracturas musculares

El fisioterapeuta ha de saber hacer una correcta lectura e interpretación de los síntomas que manifiesta el paciente. Y a partir de ahí, puede realizar una búsqueda de las zonas musculares con mayor tensión para dar con la contractura. A veces, cuando los síntomas son muy fuertes, el paciente no es consciente de que una contractura es la causa de sus dolencias.

Otras, basta observar las limitaciones o la incapacidad del paciente en realizar algún movimiento. Los músculos lesionados no alcanzan los mismos grados de movilidad que los sanos y también se aprecia una pérdida de fuerza.

Tratamiento fisioterapéutico de las contracturas musculares

En los casos de contractura muscular, el trabajo del fisioterapeuta debe lograr, por un lado, la curación de la contractura, y, por otro lado, reducir la sintomatología asociada, que suele ser dolor que va desde intensidad leve o moderada hasta casos agudos en los que el paciente realmente se ve limitado en su vida diaria a consecuencia del dolor que le provoca la contractura.

En consulta, realizamos una valoración y exploración inicial para determinar el grado de la dolencia y diseñar el tratamiento o combinación de tratamientos que pueda resultar más efectivo y logre una pronta recuperación:

Estiramientos y masaje terapeutico

Las técnicas manuales son muy efectivas cuando la contractura es leve o moderada. Los masajes provocan un aumento del flujo sanguíneo que mejora la recuperación de los tejidos y limpieza de los metabolitos, y lo más importante para el afectado, reduce la tensión y el dolor. Una vez hemos detectado el lugar donde se encuentra el punto gatillo, realizamos el masaje con diferentes presiones para ir liberándolo. Según el grado, se necesitarán un mayor o menor número de sesiones y se determinará la frecuencia que debe mediar entre ellas. Para lograr una evolución positiva, es importante que el paciente entienda la importancia de mantener una constancia en el tratamiento y seguir las indicaciones que le marcamos.

Reeducación de los hábitos posturales

Como método de prevención, y para evitar alargar la recuperación, dictamos al paciente una serie de recomendaciones para que corrija los malos hábitos que ha ido adquiriendo en casa, en el trabajo, a la hora de sentarse, etc. Esto evitará reincidencia de la dolencia y reducirá el riesgo de nuevas contracturas en otras zonas del cuerpo.

Los tiempos de recuperación dependen de la naturaleza y la evolución tanto del paciente como de la contractura. Los malos hábitos posturales o la propia rutina diaria que lleve el paciente, son factores que inciden también en los plazos de recuperación. No se puede establecer un tiempo determinado de forma genérica.

Termoterapia

Mediante la aplicación de calor en la zona afectada, podemos reducir notablemente las molestias que siente el paciente.

Punción seca y electroacupuntura

Son tratamientos que aplicamos cuando la contractura que hay que tratar es de mayor gravedad y no responde adecuadamente al masaje terapéutico.

Consejos para reducir y aliviar una contractura muscular

El mejor consejo para tratar las contracturas es prevenirlas y evitarlas. Y para conseguirlo, el calentamiento prepara al músculo antes del esfuerzo, reduciendo la aparición de contracturas notablemente. Una programación con cargas de intensidad progresiva y un buen trabajo de flexibilidad antes y después del ejercicio reducen el riesgo de padecerlas, y facilita la recuperación del músculo tras el entrenamiento.

El carácter leve de estas dolencias, facilita el tratamiento y suele mejorar los síntomas siguiendo unas sencillas pautas. Si la lesión tarda mucho en mejorar o se repite asiduamente, es recomendable acudir al fisoterapeuta. Nuestros consejos para minimizar los efectos son los siguientes:

Alejarse del foco de la lesión

Si un ejercicio, gesto o postura se identifican como causantes de la lesión, deben evitarse o corregirse. El reposo relativo, en muchas ocasiones, es el mejor método de curación.

Estiramientos y actividad ligera en el agua

Son aconsejables tras la ejecución de un ejercicio intenso y antes de hacer cualquier actividad sospechosa de causar este tipo de lesiones.

Aplicación de calor seco en la zona

Es muy eficaz en los primeros estadios de la contractura. El calor es un potente vasodilatador y contribuye a provocar una sensación inmediata de alivio por su efecto analgésico y relajante.

Antiinflamatorios

Es un tratamiento más agresivo por el uso de farmacología. Pero son muy efectivos y, sobre todo, ayudan a calmar el dolor de la zona afectada cuando éste es muy agudo o crónico. Siempre deben estar prescritos por tu médico.

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