Fisioterapia para Cefaleas

Beneficios de la fisioterapia en el tratamiento de las cefaleas

  • Reduce la tensión muscular de la zona, reduciendo las molestias.
  • Mejora la vascularización e irrigación de la zona, contribuyendo a un mayor bienestar del paciente.
  • Ayuda a aliviar el dolor y el cuadro sintomatológico asociado según el tipo de cefalea
  • En los casos en los que la cefalea sea ocasionada por una disfunción en la articulación temporomandibular o por una contractura en la zona cervical, la fisioterapia permite un tratamiento completo para una correcta recuperación.

Tratamiento para las cefaleas

Un diagnóstico correcto nos permitirá aplicar la técnica o combinación de ellas que pueda aportar mayores beneficios al paciente, reduciendo el dolor hasta lograr eliminarlo, en los casos en que sea posible.

No hay que olvidar que el origen de la cefalea puede estar en una disfunción en otra parte del cuerpo, pero que irradie el dolor a la cabeza, como en el caso del dolor miofascial.

El tipo de cefaleas que podemos tratar en consulta son:

Cefaleas tensionales

Suelen ser originadas por una tensión o contractura muscular en la zona cervical. En estos casos, trabajaremos a nivel de la musculatura para destensarla y eliminar la contractura. Dependiendo de cómo sea, aplicaremos técnicas manuales, o técnicas como la punción seca o la electro-acupuntura.

Cefaleas por ATM

En algunos casos, el dolor de cabeza proviene de la articulación temporo-mandibular y musculatura masticatoria. A nivel fisioterapéutico, podemos mejorar muchos este tipo de dolencias. Este tipo de dolor aparece con mucha frecuencia en personas bruxistas.

Cefaleas cervicogénicas

Originadas por una irritación en la zona vertebral cervical. En estos casos es muy importante la manipulación manual tanto de la musculatura como de las columnas cervical y dorsal, y el posterior refuerzo con ejercicios para evitar la posible reaparición.

Las cefaleas son un tipo de dolencia de complicado tratamiento, y en consulta no siempre podremos solucionarlas con fisioterapia. Es posible que se requiera un tratamiento multidisciplinar.

La automedicación nunca es una opción y menos en estos casos. Tampoco se recomiendan combinaciones de fármacos en bajas dosis o los fármacos con codeína y cafeína por la elevada frecuencia de cronificación de la cefalea. Será el neurólogo el que determine la necesidad o no de administración de tratamiento analgésico, y en caso de necesitarse, pautará el más adecuado para el paciente.

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¿Qué son las cefaleas?

La cefalea es un dolor o molestia localizada en cualquier parte de la cabeza. Existen más de 300 tipos. El 90% de la población lo ha sufrido en alguna ocasión.

No se conoce con exactitud cuál es la causa de su aparición. Pero sí que se han reconocido ciertos factores como desencadenantes de algunos tipos de cefaleas. Los más comunes y coincidentes en la mayoría de tipos son: la menstruación, el estrés, el ayuno, el alcohol, y algunos trastornos del sueño.

Tipos de cefaleas

Cefalea cervicogénica

Ocasionada por una irritación o un bloqueo a nivel de las vértebras cervicales, comúnmente C-2 y C-3. Normalmente suele darse en la zona frontal de cráneo y la zona supraorbital, aunque también se dan casos de dolor en la zona occipital y parietal.

La fisioterapia es especialmente efectiva en estos casos.

Cefalea tensional

Es la más frecuente. El dolor es por toda la cabeza, opresivo, recurrente y con duraciones de hasta una semana. No afectan a las actividades diarias, ni al sueño. Suelen estar provocadas por una contractura muscular. También puede deberse a un estado de estrés o ansiedad que pueda estar atravesando el paciente.

Si no se trata ni se palia con tratamiento fisioterápico o con medicamentos en el momento de su inicio, una cefalea tensional puede derivar en una cefalea con síntomas migrañosos. La fisioterapia es especialmente efectiva en estos casos.

Neuralgia trigeminal

Causa un dolor punzante o de tipo eléctrico en partes de la cara, que los pacientes suelen referir como una sensación de descarga.

Proviene del nervio trigémino, que transmite las sensaciones del tacto y dolor desde la cara, los ojos, los senos paranasales y la boca hasta el cerebro.

Puede estar causada por esclerosis múltiple; presión sobre el nervio trigémino, a causa de tumor o hinchazón de un vaso sanguíneo; o lesión del nervio trigémino, como un trauma facial o una cirugía oral o de los senos paranasales.

Migrañas

Se inician entre los 10 y los 30 años. Son más frecuentes en mujeres. Presentan crisis de dolor, y afectan a la mitad del cráneo con otros síntomas vegetativos como náuseas, vómitos, fotofobia o sonofobia. Se repiten a lo largo del tiempo. Existe una predisposición genética.

Los síntomas que preceden a la crisis de dolor se denominan comúnmente «aura«, aunque no siempre se manifiesta, y aparecen justo antes de producirse la migraña. Se pueden llegar a padecer alteraciones en el habla, la sensibilidad o motoras. En los casos más agudos, la migraña puede incluso someter al paciente a un estado incapacitante que en ocasiones requiere la baja laboral.

Cefalea de racimos

Son más frecuentes en los hombres entre los 30 y 40 años. Es considerado uno de los dolores más intensos que puede afectar a un ser humano. Son crisis de dolor unilateral, en la zona periorbitaria, muy intensas y acompañadas de manifestaciones automáticas unilaterales como lagrimeo, congestión nasal, edema y sudoración. Con el tratamiento adecuado, suelen tener un buen pronóstico.

Cefaleas secundarias

Representa el 5% restante. Pueden tener diferentes orígenes y aparecen como consecuencia de otras enfermedades.

Algunas de las más características son: fiebre, cervicalgia, problemas dentales, efectos secundarios farmacológicos, problemas oculares, sinusitis y causas más graves como tumores cerebrales, hipertensión craneal, meningitis y hemorragia subaracnoidea.

Síntomas de las cefaleas

La sintomatología depende del tipo de cefalea, por ejemplo:

  • Las migrañas y la cefalea en racimos, son cefaleas de intensidad elevada.
  • En cefalea de racimos, la intensidad del dolor impide al paciente permanecer quieto y que esté en continuo movimiento.
  • La cefalea tensional, presenta un dolor menos intenso pero sordo y constante.

Pueden desencadenar alteraciones en la conducta, confusión o convulsiones cuando son secundarias, y son consecuencia de enfermedades de gravedad. En estos casos conviene que el estudio sea más exhaustivo y específico y suelen presentar estos síntomas:

  • Inicio brusco con dolor de gran intensidad o durante el ejercicio.
  • Curso progresivo, aumento gradual en el transcurso de días o semanas.
  • Inicio en la edad media de la vida.
  • Acompañada por alteraciones del nivel de conciencia, signos meníngeos, convulsiones, o signos neurológicos que hagan sospechar de la existencia de un proceso grave.

Diagnóstico de las cefaleas

Es imprescindible realizar un buen análisis completo inicial para valorar cada caso. El diagnóstico se hace en base a la sintomatología que refiera el paciente. Deben tenerse en cuenta los antecedentes familiares, por relevancia en las migrañas; y los personales, como el abuso de tóxicos y el uso de fármacos.

En la valoración, debemos contar con información relativa a cuándo se inician las cefaleas, cuánto tiempo duran, qué factores pueden ser los desencadenantes, cuál es su intensidad y localización y cuáles son las situaciones que empeoran o mejoran la cefalea. También resulta de interés conocer los tratamientos previos que ya haya seguido el paciente y la respuesta positiva o negativa a ellos.

  • En las cefaleas de inicio brusco e intenso, hay que descartar que sean motivadas por una enfermedad más grave como hemorragia subaracnoidea, una meningitis o una migraña. Las de larga evolución suelen corresponder a tensionales o migrañas; las que despiertan al paciente por la noche son sugestivas de cefalea en racimos, tumores cerebrales o migrañas.
  • Cuando aparece en personas mayores de 50 años hay que pensar en arteritis de la temporal, tumores o lesiones por aumento de la tensión intracraneal.
  • Cuando los pacientes son jóvenes sugieren una migraña o cefalea tensional por lo general.
  • Cuando aparece por toda la cabeza (holocraneal), se trata de una cefalea tensional, y si es hemicraneal, se trata de una migraña. Si es periorbitario, una cefalea en racimos, y si aparece en la zona de la arteria temporal, se encamina hacia una arteritis de la temporal.
  • Las alteraciones de conducta, la confusión o las convulsiones durante la cefalea, pueden corresponder a un proceso expansivo cerebral. Una pobre respuesta al tratamiento en cefaleas tensionales y secundarias, puede ser síntoma de tumores cerebrales.
  • La alerta por una cefalea secundaria debe tomarse en serio cuando se inicia en mayores de 50 años, son de inicio brusco, progresiva, y el paciente muestra signos de mal estado en general. En estos casos es obligatorio acudir a un médico para que examine las posibles causas y descartar enfermedades graves. También corren riesgo personas que hayan estado expuestas a mucho esfuerzo físico, y que tengan alteraciones neurológicas en la exploración física. En casos de duda, puede aconsejarse una RMN cerebral.
Las exploraciones físicas incluyen un examen neurológico completo. En los casos de sospecha de cefalea secundaria, se complementa con un TAC cerebral.

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