El Diagnóstico en Fisioterapia: la importancia de la Ecografía Musculoesquelética

El diagnóstico en fisioterapia y la ecografía musculoesquelética

El diagnóstico en fisioterapia constituye el pilar fundamental sobre el que debe asentarse un correcto tratamiento. En este campo, la ecografía musculoesquelética ha supuesto una herramienta diagnóstica de gran valor para el fisioterapeuta.

La valoración inicial y el diagnóstico oportuno y preciso de la patología o lesión subyacente es la clave para poder determinar el plan de tratamiento más adecuado. Solo así lograremos la recuperación total y además acortaremos el tiempo de sanación.

En este artículo vamos a repasar cómo se realiza el proceso de diagnóstico en la consulta y hablaremos también de la ecografía musculoesquelética, como una herramienta clave que utilizamos en nuestro centro de fisioterapia para el diagnóstico diferencial y como una herramienta de guía en el tratamiento de diversas patologías.

El proceso de diagnóstico en fisioterapia: exploración y valoración

El objetivo principal que nos planteamos cuando realizamos la valoración inicial el paciente, es buscar el origen de los síntomas y determinar cuál es la zona o región que está causando el problema. La valoración y examen previo suelen requerir de cierto tiempo, ya que un mismo síntoma puede ser indicativo de varias patologías. A nosotros nos gusta tomarnos nuestro tiempo para poder hacer una valoración lo más precisa posible.

En especial es muy importante no sólo tratar el síntoma, sino también tratar la causa que origina dicho síntoma y que puede hacer que la patología se vuelva recidivante y crónica.

Las técnicas que aplicamos en el proceso del diagnóstico en fisioterapia están encaminadas a aportarnos una visión completa del estado de salud del paciente y de los motivos que le han llevado a visitarnos.

En este sentido, podemos desglosar el proceso de diagnóstico en las siguientes fases o etapas:

Anamnesis: la historia clínica del paciente

Se refiere a toda la información que podamos recabar para crear la historia clínica del paciente lo más completa posible. Debe incluir los datos personales del paciente, como nombre y datos de contacto, antecedentes familiares y personales, enfermedades actuales, medicación, hábitos de salud, etc.

El objetivo en esta parte del proceso es llegar a conocer el estado de salud del paciente, y poder identificar las posibles patologías subyacentes que puedan estar provocando la situación de dolor o malestar por la que acude a nosotros.

En esta fase debemos también conocer el motivo de la consulta. Será necesario que el paciente nos refiera todos los síntomas que tiene: dolor, impotencia funcional, rigidez, etc.

Es importante tener en cuenta que durante todo el proceso de diagnóstico y durante las sesiones de tratamiento, podemos seguir recabando información que nos pueda ayudar a reevaluar cada paso que demos.

Exploración física

Una vez finalizada esta primera toma de datos, el siguiente paso a realizar es la exploración física, que se basa en los siguientes puntos:

Observación

Desde el momento en que el paciente atraviesa la puerta de entrada a la consulta, es necesario observar como se mueve, sus gestos, la postura al sentarse e incluso la manera de gesticular o de hablar. Cualquier movimiento fuera de lo normal puede ser indicativo de un problema subyacente. Esta observación también se realiza de varias formas:

  • De forma estática: con el paciente puesto en pie, sentado o de lado. Esta observación nos permitirá determinar ciertas situaciones complejas como asimetrías corporales o defectos posturales que puedan ser un factor desencadenante de los síntomas que presenta.
  • De forma dinámica: con el paciente realizando el gesto o los gestos que le producen los síntomas. Esta observación nos permitirá valorar disfunciones tanto en la movilidad de las zonas afectadas como de la función y activación de la musculatura que influye en su movimiento.

Palpación

El proceso de palpación nos ayudará a reconocer la zona, determinar si existen deformaciones, sobrecargas o inflamación; o el momento en el que la palpación produce dolor. De esta manera podremos conocer las estructuras musculoesqueléticas que puedan estar dañadas o lesionadas, y que puedan ser el origen de los síntomas referidos.

Movilización

La movilización pasiva de la región afectada nos permitirá conocer el rango de movimiento, saber si el movimiento produce dolor y en qué momento se manifiesta, y conocer las estructuras o tejidos que limitan el movimiento o producen dolor. Por otro lado, con la movilización activa podremos determinar aspectos como la fuerza muscular y afectación de tendones y ligamentos. Las maniobras que realizamos nos permitirán conocer la debilidad muscular presente o zonas que puedan presentar parestesia o sensación de hormigueo.

Pruebas complementarias

La exploración física puede también requerir de alguna prueba complementaria que nos ayude a delimitar aún más la dolencia. Existen distintas pruebas complementarias que podemos realizar, y la elección de una u otra dependerá de los indicios que hayamos encontrado en la exploración física.

Además de todo esto, es posible que el paciente acuda a la consulta con resultados de otras pruebas realizadas, como radiografías, resonancias magnéticas u otras pruebas de diagnóstico por imagen. Cualquier prueba que pueda aportarnos nos servirá para conocer el alcance de la lesión y las estructuras que puedan estar dañadas.

Datos subjetivos del paciente

Para poder completar el diagnóstico, debemos también recabar información subjetiva relacionada con el paciente. Su estado anímico, su actitud y cómo se enfrenta al problema que se le plantea o el dolor que está padeciendo. Y es que el estado de ánimo y la forma en que se afronta el diagnóstico y encara el tratamiento, son pilares fundamentales de su recuperación.

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La ecografía musculoesquelética en el diagnóstico de fisioterapia y posterior tratamiento

Uno de los grandes avances en el diagnóstico de fisioterapia es la ecografía musculoesquelética. Constituye una técnica de diagnóstico precisa que se emplea también en el tratamiento posterior.

La ecografía musculoesquelética en el diagnóstico de fisioterapia y posterior tratamiento

Gracias a la ecografía musculoesquelética podemos obtener una evidencia científica de alta calidad que aporta al fisioterapeuta una mejor comprensión, interpretación y alcance del problema que presenta el paciente.

Es una herramienta que utilizamos en el proceso de exploración física al inicio y que permite, de una forma eficaz y en tiempo real, evaluar el tejido lesionado, pudiendo analizar en posteriores controles ecográficos cómo evoluciona la lesión y si el tratamiento está siendo eficaz.

Con ello logramos una atención al paciente mucho más personalizada, y un tratamiento más rápido y eficaz.

Además, la ecografía musculoesquelética aporta un valor diferencial en determinados tratamientos, sirviendo como herramienta de guía en la aplicación de las técnicas de fisioterapia invasiva mejorando la precisión, efectividad y seguridad de estos tratamientos. Es el caso de la punción seca, para casos tratamiento del síndrome de dolor miofascial; o la electrólisis percutánea, para el tratamiento de las tendinopatías y problemas ligamentarios.

Como se ha visto, el diagnóstico en fisioterapia es un pilar fundamental para lograr un tratamiento eficaz y una buena recuperación. En nuestro centro de fisioterapia empleamos la ecografía musculoesquelética como parte del diagnóstico y tratamiento, por los excelentes resultados que obtenemos en las diversas patologías que tratamos.

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