Dolor de espalda

Tipos de dolor de espalda

Se estima que el 80% de la población, va a sufrir dolor de espalda en algún momento de su vida. En España, el dolor de espalda lumbar encabeza los problemas crónicos más frecuentes, sufriéndolo un 18,6% de la población.

Los dolores de espalda pueden derivar de muchos factores: las contracturas, las enfermedades degenerativas, las afecciones en la columna vertebral o infecciones. Los procesos de curación dependen de la gravedad y la causa.

Se clasifican en agudo y grave: el primero aparece de forma espontánea y dura entre unos días y algunas semanas, y el segundo cuando es un dolor crónico, constante y que dura de dos a tres meses, o más.

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Dolor muscular y/o fascial

El dolor muscular de espalda, pude ser constante, intermitente o localizado cuando se realizan ciertas actividades o el resultado de tomar determinadas posturas.

Se puede localizar solamente en el punto lesionado, o irradiar a otras zonas de la espalda. Y así, el dolor varía desde calmado y constante hasta dolores punzantes y espontáneos. Cuando el dolor está repartido por una amplia zona o es un dolor muy fuerte, es recomendable ponerse en manos de un fisioterapeuta profesional, para detectar el origen del dolor y cómo tratarlo de manera acertada.

Existe un gran grupo y complejo de músculos que trabajan juntos y brindan soporte a la columna vertebral y se encargan de movilizarla. Mantienen el cuerpo erguido y permiten que el tronco se mueva, gire y se doble. Los músculos afectados cuando aparece el dolor en la espalda son:

Musculatura tónica o estabilizadora

Es la musculatura encargada de dar estabilidad y controlar el movimiento profundo de la columna vertebral.
Esta musculatura se pone en funcionamiento sobre todo cuando estamos en una posición estática, es decir, sentados estando en una postura fija, de pie estando parados y cualquier posición en la que no haya apenas movimiento o un esfuerzo sostenido.
El problema con este tipo de musculatura surge cuando está debilitada y atrofiada. Esto genera que la estabilidad falle cuando estamos en una de las posiciones donde dicha musculatura tendría que poder cumplir su función, y que provoque dolor en la espalda, sobretodo en la zona lumbar y cervical.
Las posiciones más comunes que se dan en este tipo de problemas son:

  • Sentado tanto en una silla, sillón o en el asiento de un vehículo.
  • De pie cuando estamos parados hablando con alguien o mirando cualquier zona o escaparate.
  • Cualquier posición en la que por tema de trabajo o afición tengamos que mantener fija haciendo un esfuerzo continuo.

Otro problema que genera el debilitamiento de este tipo de musculatura es la sobrecarga de la musculatura de mayor tamaño, la musculatura fásica o movilizadora, que se encarga del movimiento tanto de la espalda como de las articulaciones, ya que al fallar la función de la musculatura estabilizadora ésta tiene que encargarse de suplir dicha función.

El ejemplo más común es la necesidad de realizar pequeños movimientos cada poco tiempo de la espalda o el cuello por la sensación de incomodidad al mantenernos en una posición fija, lo que conlleva a contracturas frecuentes de la espalda y el cuello o la aparición de tirones fuertes y dolorosos al realizar algún movimiento brusco, sobretodo de la zona cervical.

Musculatura fásica o movilizadora

Es la musculatura de mayor tamaño encargada de movilizar la espalda, el cuello y las articulaciones.
El problema con este tipo de musculatura aparece por la sobrecarga y fatiga de la misma; al hacer un uso excesivo y no relajarla como es debido, ya sea por trabajo, afición o deporte; o por debilitamiento de la musculatura estabilizadora.
Las situaciones más comunes son:

  • Dolor a causa de los movimientos y posturas realizadas en el trabajo o en casa.
  • Dolor a causa de deportes o ejercicios mal realizados sin supervisión o sin el descanso adecuado.
  • Dolor debido a la mala función de la musculatura estabilizadora que produce una sobrecarga generalizada.

Este tipo de musculatura en la espalda se puede clasificar a grandes rasgos en:

Músculos extensores: 

Unidos a la parte posterior de la columna vertebral, son los que nos permiten levantar objetos o echar hacia atrás la espalda y el cuello. Incluyen grandes pares de músculos en la parte baja de la espalda, los erectores de la columna vertebral que mantienen la columna erguida y los músculos de los glúteos

 

Músculos flexores: 

Unidos a la parte anterior de la columna vertebral (frontal). Los abdominales permiten la flexión hacia delante y levantar y arquear la parte baja de la espalda, y la musculatura anterior del cuello que nos permite flexionar y girar el cuello.

 

Músculos oblicuos: 

Unidos a los laterales de la columna, son los responsables del movimiento rotatorio y de mantener la postura adecuada.

Dolor metamérico

 

La metámera es un fragmento de la médula espinal que contiene y controla las señales aferentes y eferentes de una raíz nerviosa. Se clasifican por niveles, dependiendo de la zona que controlen, normalmente coinciden con las vértebras de la columna vertebral.

Controlan la parte esquelética y ósea (esclerotoma), la parte muscular y de tejido blando (miotoma) y la parte de sensibilidad externa de la piel (dermatoma), de cada región inervada.

La irritación de uno de estos niveles metaméricos ya sea por lesiones crónicas de algún tipo o por el bloqueo y pinzamiento de las vértebras asociadas al nivel correspondiente, puede generar dolor, hipersensibilidad o mal funcionamiento de las estructuras localizadas en la zona controlada por dicha metámera.

Es una de las afecciones más difíciles de diagnosticar y tratar con fiabilidad y es de vital importancia acudir a un especialista ya que es fácil poder empeorar el estado del problema si no se tienen los conocimientos necesarios para el tratamiento de la misma.

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Dolor vertebral

 

La columna vertebral es una combinación de huesos fuertes, ligamentos, tendones flexibles, músculos grandes y nervios muy sensibles. En algunos casos, por irritaciones de los grandes nervios, los que inervan en la columna vertebral; por distensiones de los músculos grandes de la espalda; por lesiones en los huesos, ligamentos o articulaciones; o por el espacio intervertebral en sí mismo, pueden producirse distintos grados de períodos de dolor de espalda.

 

Las cinco regiones que pueden ser causa de dolor directamente determinado por algún problema de la columna vertebral son:

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La columna cervical

En esta sección de la columna se encuentran siete cuerpos vertebrales, disminuyendo en tamaño conforme se acercan a la base del cráneo. Cada segmento de movimiento se denomina según los dos cuerpos vertebrales conectados. Los dolores que provocan estos huesos dan lugar a dolores de cuello, con una intensidad u otra dependiendo de la gravedad y la causa.

La columna lumbar

Es la parte baja de la espalda, que ofrece mucha movilidad al cuerpo y, además, soporta el peso del torso. Por estas razones, es la que se lesiona con mayor frecuencia. Está dividida en tres segmentos de movimiento, aunque el mayor porcentaje de movimiento, y de lesión, se produce en la zona más baja. Es en esta zona donde se manifiesta la lumbalgia y problemas neurológicos causando el entumecimiento y/o dolor que irradia a través de la pierna hasta el pie, siendo el más común el nervio ciático.

La columna sacra

Le da su nombre el hueso sacro, que da forma a la parte posterior de la pelvis. Tiene forma triangular y se encaja entre las dos mitades de la pelvis, conectando la columna vertebral con la mitad inferior del cuerpo por las articulaciones sacroilíacas. El dolor que es producido en esta zona suele denominarse también disfunción de las articulaciones sacroilíacas, mucho más frecuente en mujeres que en hombre y debido comúnmente a un acortamiento y sobrecarga de la musculatura glútea y pelvitrocantérea.

La columna dorsal

Corresponde a la parte superior de la espalda. Son 12 cuerpos vertebrales situados en la parte superior los que responden a esta denominación. Es una caja resistente diseñada para proteger los órganos vítales del corazón y los pulmones. No es una parte diseñada para el movimiento, y, por tanto, las lesiones en esta zona son escasas. Sin embargo, una irritación de los grandes músculos de la espalda y hombros, y la disfunción articular en la parte superior de la espalda, pueden producir un dolor de espalda muy notorio.

Articulaciones facetarias

Son las articulaciones de las vértebras que permiten el movimiento entre ellas. Estas estructuras producen el dolor cuando se lesionan o inflaman.
Los grandes músculos de la espalda pueden sobrecargarse originando espasmos y causar lumbago (enlace) o contracciones musculares (enlace), provocando una marcada limitación de movimiento con dolor y generando un bloqueo e irritación de estas articulaciones facetarias. Con el tiempo o por distintas causas, puede producirse una debilidad muscular y causar dolor agudo en la espalda.

Dolor neurológico

El dolor neurológico, que en muchos casos es crónico, es muy común en pacientes con síntomas neurológicos funcionales. El dolor de espalda es uno de los más usuales en quienes padecen síntomas neurológicos funcionales, y se presenta como un dolor que afecta a las diferentes regiones de la espalda extendiéndose de uno a otro lado, más comúnmente la región inferior de la espalda y del cuello.

Puede dar lugar a círculos viciosos, por su apariencia de dolor contante e incesante. Pero deben tomarse medidas y optar por la recuperación. Por eso es importante ponerse en manos de un especialista que estudie y proponga la mejor forma de rehabilitación sufriendo el mínimo dolor hasta la completa recuperación.

Por ejemplo, después de una lesión menor que ha dejado un dolor intenso en la espalda de un paciente, éste seguirá experimentando un dolor agudo que en reposo irá creciendo y tratará como evidencia de que hay un daño interno. Sin embargo, en estos casos, lo más recomendable es actuar, acudir a una fisioterapeuta e ir incrementando la actividad física en determinadas dosis muy controladas, para que el dolor decrezca.

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Dolor visceral (habitualmente por dolor referido)

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Es el dolor experimentado por una persona en su sistema musculoesquelético, pero su origen está en el mal funcionamiento de una víscera. Está comprobado que muchos dolores y las limitaciones que sentimos en músculos, articulaciones y estructuras del cuerpo, son producidas por un órgano dañado.

Por ello, es fundamental identificar de dónde provienen esos dolores para dar con un tratamiento acertado y combatir el problema. Dependerá del origen del dolor y no del tipo de dolor, las terapia o tratamientos que el fisioterapeuta aconsejará al paciente.

El dolor referido se produce porque la información que codifican los nervios procedentes de los órganos a las neuronas, son las mismas conexiones que las procedentes de las terminaciones nerviosas de la piel y los músculos. Por tanto, el dolor que se manifiesta es similar y difícil de reconocer como respuesta a un problema visceral. Órganos como el hígado, no tienen receptores de dolor propios, y es así como manifiestan los síntomas cuando algo no funciona correctamente.

Los síntomas que pueden ayudar a identificar este tipo de dolor, son no saber la causa de un dolor insistente, una lesión que no se recupera, un dolor intensificado a una hora coincidente o surgido de forma rápida y sin ningún motivo aparente y no sentir alivio con masajes o cambios de posición.

Es de vital importancia acudir a un hospital para el diagnóstico y tratamiento de este tipo de patologías de manera inmediata.

Las vísceras que más dolores corporales originan en la espalda, hombros y cuello son:

Esófago

Dolor en parte anterior del cuello, a la altura de la parte final del esternón en forma de cinturón, entre las escápulas y alrededor del tórax.

Estómago

Dolor en cervicales, detrás del esternón, hombro derecho, recto del abdomen, trapecio y vértebras entre la sexta y la novena dorsal.

Páncreas

Dolor en hombro izquierdo, epigastrio y parte media o inferior de la espalda.

Corazón

Dolor en el lado izquierdo del cuello, hombro y brazo izquierdo, detrás del esternón con una presión desde atrás, mandíbula y región superior de la escápula derecha.

Pulmones

Dolor torácico bien localizado sobre las zonas afectadas, cuello, trapecio derecho, parte superior del abdomen y lado derecho de la espalda.

Hígado y vesícula biliar

Tendinitis, dolor en hombro derecho, lado derecho del tórax, cefaleas (ojo derecho y frente cuando se trata del hígado, y ojo izquierdo y nuca cuando hablamos de la vesícula), dolor de nuca y rigidez y fatiga muscular.

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Problemas asociados al dolor de espalda y causas:

Contracturas musculares

Las contracturas musculares aparecen cuando se exige un esfuerzo superior al que un músculo es capaz de soportar. Son contracciones musculares involuntarias e inconscientes, pueden producirse en un momento puntual, o por esfuerzos repetitivos.

Resultan dolorosas y permanentes y se presentan como nódulos en el músculo cuando son causados por un sobreesfuerzo o un mal gesto o estiramiento del mismo.
Son consecuencia de:

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El sedentarismo

Los músculos son susceptibles de sufrir contracturas musculares ante esfuerzos muy pequeños. Pasar mucho tiempo en una mala posición o postura, por ejemplo, permanecer mucho tiempo tumbado o sentado de un determinado modo.

Las posturas repetitivas o forzadas

Pueden causarlas reacciones de las que ni siquiera somos conscientes, por ejemplo, la contracción defensiva contra el frío, puede producir contracturas a lo largo de un período de tiempo.

Estiramientos bruscos

Pueden producirse porque el músculo se contrae como respuesta y como defensa para evitar un daño mayor, o en casos más graves, como una rotura de sus fibras.

El estrés y la ansiedad

Pueden obligar al músculo a mantenerse contraído, como estado habitual durante largos periodos de tiempo.

Lumbago

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Se produce cuando aumenta la contracción y la tensión de la fascia toracolumbar y su musculatura. Estos episodios conducen al lumbago, que son dolores que afectan a la parte media baja de la espalda, entre las últimas costillas y los glúteos, denominada zona lumbar.

Los síntomas más comunes para reconocer el lumbago son la pérdida de fuerza en las piernas, entumecimiento en la zona genital y alteración de los esfínteres.

Las causas más comunes, que desencadenan estos dolores son:

Desgarros musculares o contracturas severas

La distensión de un ligamento o muscular, es la causa de la mayoría de los episodios y tienen buena predicción de recuperación, por ser tejidos blandos con un buen suministro sanguíneo. Las distensiones de espalda leves, con frecuencia se curan por sí solas, aunque hay que seguir un régimen de descanso, aplicaciones de frío en la zona, estiramientos adecuados y ejercicios para la parte inferior de la espalda. Por ello, es recomendable consultar a un especialista para una pronta y correcta recuperación.

Ocurre como resultado de un levantamiento de algo pesado, torcerse y/o realizar un movimiento brusco. El grado de dolor puede variar de una molestia leve a un dolor fuerte e incapacitante. Todo depende del grado de la distensión y de los espasmos musculares lumbares que provoque.

Discos lumbares degenerados o discopatía

Discopatía degenerativa lumbar: La degeneración del disco lumbar es una parte natural del envejecimiento. Con la edad, todas las personas tienen cambios en sus discos, pero en cada una se presenta con mayor o menor grado de degeneración. Por tanto, no todas las personas desarrollan síntomas. El problema es que esta patología pude afectarnos a cualquier edad. Es una de las causas más frecuentes que provocan dolor de cuello y espalda. Sus síntomas son el dolor, a veces acompañado por una debilidad o entumecimiento que irradia desde un disco degenerado en la columna vertebral.

Discartrosis: Puede afectar a pacientes jóvenes. Se produce cuando los discos intervertebrales lumbares empiezan a deteriorarse y un disco dañado puede causar inflamación, y hasta una leve inestabilidad en la parte interior de la espalda, provocando dolores, espasmos musculares y a veces, ciática.

Hernias y protrusiones discales

Es una patología muy extendida. La hernia discal consiste en la salida del núcleo interior del disco vertebral hacia el exterior, comprimiendo diferentes estructuras nobles como los nervios y las raíces nerviosas. Las hernias discales se producen por diferentes causas de difícil identificación. Pueden ser el resultado de una combinación factores más profundos relacionadas con alteraciones viscerales, estrés laboral o emocional prologando, mala alimentación y sedentarismo; además de grande esfuerzos tanto puntuales como repetitivos. Es muy común en estos casos que generen dolor neuropático.

Las protusiones discales consisten en el abultamiento e inflamación del disco intervertebral debido a una rotura de las fibras internas del mismo, pudiendo comprimir también estructuras nobles. Suelen causar dolor por inflamación del disco, generalmente identificado por un dolor punzante en la zona del disco y un dolor en forma de “cinturón” a los lados del mismo, sobre todo estando sentado o de pie, y normalmente cediendo cuando estamos tumbados.

Enfermedades con síntomas de dolor lumbar

Hay personas que padecen enfermedades que reportan síntomas que parecen no estar relacionados con la condición que sufren. Uno de esos síntomas frecuentemente mencionado y aparentemente no relacionado es el dolor lumbar. Aparece en enfermos con la Enfermedad de Crohn o el Colón irritable.

Enfermedades reumáticas o sistémicas

Osteoartritis

Es el tipo de artritis más común, y posiblemente la más dolorosa. Está asociada al desgaste de las articulaciones, y no sólo afecta a personas mayores. Aparece cuando las articulaciones tienen muy poca fricción y se mueven con facilidad. Por la degeneración de la articulación, el cartílago se vuelve áspero y se desgasta, haciendo que las articulaciones rocen entre sí, y provocando inflamación con dolor y la formación de espolones óseos.

Osteoporosis

En adultos mayores de 50 años, debe tenerse en consideración la posibilidad de un aplastamiento vertebral en cualquier aparición repentina de dolor de espalda. La causa más común de esta fractura es la osteoporosis. Cuando una persona sufre esta enfermedad de los huesos, cualquier pequeña fuerza ejercida sobre la columna, puede causar un aplastamiento vertebral, incluso un simple estornudo.

Fibromialgia

Se caracteriza por un dolor musculoesquelético generalizado, con sensación dolorosa a la presión en uno de sus puntos específicos. Puede ocasionar rigidez generalizada, también, hormigueos poco definidos que afectan a las manos de forma difusa.

No se conoce una causa determinada que produzca esta alteración. Se piensa que son muchos los factores implicados. En ocasiones, aparece sin causa aparente, y en otras, tras infecciones bacterianas o virales y otras causas tangibles. Además, no se considera que sean agentes que la causen, si no que hacen despertarla en personas que tienen una anomalía oculta a la hora de dar respuesta a determinados estímulos.

No tiene curación definitiva. El mejor tratamiento es tratar los síntomas para mejorar el dolor. Por eso es tan importante, ponerse en manos de un fisioterapeuta especializado.

Problemas en el ATM

Afectan a las articulaciones y músculos de la masticación que conectan la mandíbula inferior al cráneo. Muchos síntomas relacionados son causados por efecto del estrés físico sobre las estructuras alrededor de la articulación y del cuello. Las causas para esta afección pueden incluir, una mala mordida u ortodoncias, y el estrés y el rechinamiento o apretamiento de dientes (bruxismo).

Los problemas en el ATM frecuentemente pueden causar dolor de espalda y sobretodo de cuello. Si corregimos el problema que pueda tener la ATM, los síntomas se alivian y desaparecen.

Descompensaciones anatómicas

Debido a posibles anomalías ya sean tanto genéticas como derivadas de algún tipo de accidente o traumatismo, la espalda puede ver alterada su función biomecánica y que esto produzca dolores y contracturas recidivantes.

La más común es la escoliosis, la cual genera una rotación involuntaria de las vértebras de la columna, originando una descompensación entre los dos hemisferios del cuerpo, la cual si no se corrige puede causar dolor y mal funcionamiento tanto de la espalda como de sus articulaciones.

Es muy importante tratar de corregirla a edad temprana mediante rehabilitación o en los casos más graves mediante cirugía, ya que el cuerpo todavía está en fase de maduración. Una vez el cuerpo ya ha madurado y se consolida es muy difícil conseguir revertirlo y en la mayoría de casos la rehabilitación tiene como objetivo quitar el dolor y ayudar a que no reaparezca.

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Aspectos psicológicos

Malos hábitos posturales y mala calidad del sueño

Altamente relacionados con el dolor cervical. Tomar malas posturas en el día a día y dormir pocas horas, puede desencadenar un problema crónico. En consecuencia, los dolores cervicales serán más difíciles de tratar que en pacientes con buena calidad de sueño y con buenas posturas diarias.

Estrés y estado emocional

Los estudios afirman, que los aspectos psicológicos interfieren directamente en las probabilidades de padecer dolor de espalda. Pueden tomarse medidas para evitarlo y controlarlo, pero está demostrado, que situaciones que alteran los estados de los nervios que controlan el funcionamiento de los músculos, pueden dar lugar a una contractura. Y podría ser consecuencia directa de sufrir episodios de estrés o estar en una fase de estado emocional alterado.

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Posibles tratamientos fisioterapéuticos para el dolor de espalda

Lo más normal es combinar diferentes terapias en cada sesión. En ocasiones, puede necesitar también la colaboración de un especialista para lograr un tratamiento global, que para ello ha de ser multidisciplinar. Es el caso, de un dolor de espalda originado por la ATM, ya que las causas pueden ser muy variadas y relacionadas con una mala función de oclusión.

En algunos casos, se requerirá de la colaboración con el dentista u otro especialista médico para corregir el problema. La fisioterapia logrará aliviar en estos casos los síntomas, como el dolor o inflamación, como también corregir el origen del problema y procurar su prevención.

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Fisioterapia en la ATM

Los problemas en la articulación temporo-mandibular (ATM) frecuentemente pueden causar dolor de espalda. Si corregimos el problema que pueda tener la ATM, los síntomas se alivian y desaparecen.

Fisioterapia invasiva

Cuando el dolor de espalda venga provocado por contracturas musculares de alto grado, puede ser recomendable a aplicación de electroacupuntura, punción seca o electrólisis percutánea, técnicas todas ellas que lograrán una recuperación más rápida.

Ejercicios de control motor

Fortalecimiento y propiocepción. Este tipo de ejercicios nos ayudarán a fortalecer los músculos y conseguir una mayor estabilidad en las articulaciones, reduciendo con ellos el dolor que pueda sentir el paciente y otros posibles síntomas.

Diatermia

La aplicación de calor en los tejidos dañados, mejora la vascularización de la zona y acelera la recuperación de las lesiones. Habitualmente, esta terapia se combina con otras para crear un tratamiento global de mayor efectividad.

Terapia manual osteopática

Los masajes y las manipulaciones vertebrales lograrán un mitigar el dolor y los posibles síntomas asociados. Como en cualquier tratamiento, es importante la constancia y seguimiento por parte del fisioterapeuta para poder medir la evolución y confirmar la efectividad del tratamiento.

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